El arte de taladrar…

Cuando se utiliza el taladro de mano, la pieza a taladrar casi siempre se encuentra en horizontal y el taladro hay que mantenerlo en vertical, y esto no siempre es posible, y la perpendicularidad del taladrado queda comprometida. El taladro de columna se hace necesario si esto es importante.

Antes de empezar a taladrar debemos marcar el punto exacto donde queremos que vaya el agujero. Lo marcamos con un rotulador, luego con un puntero y el martillo hacemos una pequeña muesca justo en el punto adecuado. Esta muesca hará que la punta de la broca no desplace por la superficie de la pieza a taladrar.

Empezaremos siempre con una broca muy fina a modo de guía antes de utilizar la definitiva, esto mejora la lubricación y evitara el desplazamiento horizontal del taladrado definitivo.

La lubricación es un punto importante del taladrado, sobre todo si es hierro o acero lo que vamos a taladrar. Sobre el lubricante a utilizar hay mucha literatura escrita pero aquí cada maestrillo tiene su librillo, lo ideal seria taladrina pero dudo que esto esté al alcance de todos. Yo utilizo aceite de girasol, no es muy efectivo pero si es barato y al final lo que se busca es que la broca no se caliente. Antiguamente se utilizaba esencia de trementina. Para metales blandos como el aluminio, bronce, cobre con poco de aceite motor ya nos vale.

Hace muchos años vi a un mecánico preparar una especie de taladrina con aceite de girasol, agua caliente y aguarrás, habia que agitarlo antes de usarla pero por menos de un euro tenia un litro.

 

 

 

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