Esta es la Vespa de mi padre.
Con ella, cuando yo era un canijo, me llevaba al colegio: yo iba de pie, agarrado al escudo, como se hacía entonces.
La rescaté del trastero hace ya ocho años, convencido de que sería un coser y cantar. Pero entre el trabajo, las salidas moteras con el club, las escapadas con la furgo… el tiempo fue pasando y la Vespa siguió parada. Nunca llegué a meterle mano de verdad.
Mi padre falleció hace un año, sin volver a verla en marcha.
Ahora quiero devolverla a la vida. No solo para ponerla en funcionamiento, sino para rendirle homenaje: mi idea es hacer un viaje con ella desde Donostia hasta Mérida, en memoria de mi viejo.
A lamaneta@lamaneta.com con fotos de la moto que vas a restaurar y una breve descripción.